Elena despertó a tempranas horas como era acostumbrado en aquella labor en la que Leonardo le había puesto, la servidumbre era quien menos dormía, sin derechos a descansar o sentir dolor, solo eran máquinas que limpiaban y preparaban la comida para el personal de Leonardo.
Elena se levantó de la cama, lavó su cuerpo y se vistió de manera cómoda, acomodó su cabello y luego salió a brindar su servicio, todos allí iban de un lugar a otro, el mayordomo una vez la vio se lanzó sobre ella y la tomó