Castigo.
Luego de aquel intento de escape Elena siente temor de que disparen en su contra, al girar el cuerpo observa el rostro de aquellos hombres que no se toman la molestia en bajar sus armas, apuntan directo a su cabeza de manera fría como si ella fuese un objeto.
Elena es llevada de regreso a la habitación, logra escuchar que colocan seguro en la puerta, por lo menos por aquella noche su intento de fuga ha quedado en el olvido, se sienta en el borde de la cama, se encoge de hombros y unas cuantas