Al día siguiente.
A pesar de la situación Elena logró conciliar el sueño en aquella noche fría y solitaria, al despertar llevó la mirada a su alrededor, luego apretó los ojos con fuerza, estaba frustrada, aquello que estaba viviendo como una pesadilla era igual de real a ella.
La puerta se abrió y una mujer entró, en su mano traía una maleta, sin decir una sola palabra se ubicó justo al lado del armario y comenzó a acomodar ropa de la talla de Elena.
—Debe estar cansada, le sugiero que tome un