En el refugio, el sonido de pasos firmes sobre la madera resonó en el salón. Víctor entró con el ceño fruncido, su chaqueta empapada por la neblina matutina. Llevaba consigo un maletín de documentos, pero lo dejó a un lado sin miramientos al sentarse frente a Sophie y Logan. Su expresión era tensa, como quien carga noticias que no desea entregar.
—Helena está en prisión preventiva en La Haya —dijo al fin, con un tono grave mientras se pasaba una mano por el cabello húmedo—. Pero están presionan