Logan no se movió. Estaba firme, tan imponente como siempre, su mirada de acero fija en Sophie, pero su rostro reflejaba una mezcla de desesperación y dolor. No era un hombre débil, ni estaba dispuesto a ceder sin luchar.
– Las cosas sucedieron tal como te lo expliqué, Sophie. Esa noche que nos vimos en la reunión con Walter, tomé un trago… algo sucedió, no sé qué, pero no me acosté con esa mujer. Yo no te engañé.
Su voz era grave, pero no temblaba. Cada palabra estaba cargada de verdad, y aunqu