El abismo de la verdad
El estudio de Sophie en Evans Studio estaba sumido en una penumbra inquietante, apenas rota por la luz cálida y vacilante de una lámpara de escritorio. Las sombras se extendían por las paredes, atrapando el silencio tenso que reinaba entre ellos. La carpeta con las pruebas contra Mateo permanecía cerrada sobre el suelo, una bomba de tiempo sin detonar. Pero no era eso lo que había detonado el caos. Era el portarretrato que Sophie sostenía con manos rígidas, como si le que