Una nueva ejecutiva
El lunes por la mañana, las oficinas de Belmont Holdings en el corazón de Manhattan exhalaban un aroma a madera pulida, café colombiano recién servido y la energía de un renacimiento corporativo. La reapertura de la compañía, tras su purga de las conexiones con VossGen, había captado la atención de analistas financieros, medios de comunicación y, de manera más inquietante, de figuras que operaban en las sombras del poder. En la planta ejecutiva, las paredes de cristal refleja