Logan, después del encuentro con Sophie, no regresó a su mansión. En cambio, condujo a toda velocidad hasta su refugio de cristal y acero, el rincón secreto que alguna vez había compartido con ella. El penthouse, con su arquitectura minimalista y su imponente vista del Támesis, alguna vez le pareció un santuario. Pero esa noche, todo se sentía como una jaula de lujo.
Las luces de Londres titilaban en la distancia, reflejadas en las aguas oscuras del río, pero no lograban disipar la tormenta que