Capítulo cuarenta y dos. A merced de la justicia.
El auto se detuvo frente a la entrada de la Penitenciaría, acrecentando el nudo en el estómago de Diane.
Tomó una respiración profunda y por unos breves instantes, contuvo el aire.
—¿Está segura de esto, amor? — preguntó Tyler a su lado, sin soltar su mano.
No le había gustado la decisión de su novia. Ni siquiera podía soportar la idea de Diane y ese psicópata de Ernesto compartiendo el mismo aire. Su ex podía volver a lastimarla sin que él pu