Capítulo treinta y uno. Despierta mi amor
Tyler cuidó a su mujer por dos largos días. No salió de la habitación en ningún momento. Solo se separaba de ella para tomar rápidas duchas en la propia estancia y se remitía a comer lo que le traían los padres de Diane o el gerente del restaurante, quien era su mano derecha.
Estaba esperando a su hermano Athos que vendría a Madrid en cualquier momento. Athos no había podido partir enseguida de Londres porque acababa de tener a su tercera hija, pero de