Capítulo veinticuatro. Se echó a perder todo
—¿Estás bien? — preguntó Tyler rozando el desespero —. ¿El bebé? ¿Te duele algo?
—¡¿Cómo voy a estar bien?! — exclamó ella demasiado alterada, sin apartar los ojos del rostro amoratado de Ernesto —. ¡Animal, bruto, imbécil! — no hallaba un calificativo adecuado para su antigua pareja, a quien ahora no lograba reconocer. Tal parecía que nunca había llegado a conocer su verdadera personalidad. Pero, ¿qué podía esperar de un sujeto que se acostaba con z