Capítulo veinticinco. Lo quiero
Diane observó los ojos castaños de su hermano pequeño, estos ya habían comenzado a aclarar y muy pronto serían tan grises como los suyos. Se preguntó si los del bebé que llevaba en el vientre tendrían el mismo color. Luego, se sorprendió al descubrir su inconformidad ante la idea. Amaría a su hijo de igual forma, pero en lo más profundo de su ser, deseaba ver en él los ojos de su padre; esos que habían logrado cautivarla desde aquel primer fortuito encuentro en