Capítulo uno. Bienvenida a Grecia.
Britney había esperado que la Villa Chrysafénios fuera calurosa y polvorienta. No que fuera tan bonita y oliera tan bien por el aroma de las plantas que crecían bajo el cielo azul.
—Se espera que se ponga a trabajar de inmediato, señorita Nichols. Él señor Stratos raramente hace excepciones con nadie. ¡Mucho menos con una decoradora! — el rollizo y pulcro Cosmos se inclinó hacia delante y golpeó el cristal que los separaba del chófer. Le dio una breve orden