—Sí, lo hice.
Después de un día entero de tensión, sus nervios empezaron a relajarse.
—¿En serio? ¿El señor Brook aceptó darme el derecho a desarrollar el área suroeste? Sabes que para él no es gran cosa, pero para mí es fundamental.
—¿No es gran cosa? —replicó Maya con frialdad—. Es muy audaz decir eso. Las ganancias de desarrollar el área suroeste son incalculables. Sin conexiones ni capital, es imposible conseguirlo.
Pensó con ironía: Para alguien como Alexander, que compra diamantes para qu