Bruno empezó a buscar a Valentina Orellana el viernes por la mañana.
Tenía los datos de partida: nombre completo, Buenos Aires como última ubicación conocida en Argentina, Colombia como destino probable según lo que Carmen había revelado, fecha aproximada de partida hace treinta y tres años.
Era poco.
Era suficiente para un investigador privado con los contactos correctos en Latinoamérica, que era exactamente el tipo de contacto que Bruno tenía después de veinte años de práctica en casos de fam