Las pruebas de galera llegaron en papel.
Trescientas veinte páginas.
Un paquete rectangular, embalado con el papel kraft que usan las editoriales cuando saben que lo que envían va a ser leído y marcado y devuelto y que necesita llegar intacto, con el remite de la editorial y el nombre de Laura en letras de imprenta y la indicación en el sobre: PRUEBAS DE GALERA — NO REPRODUCIR.
Laura lo abrió en la cocina.
Sacó las páginas.
Las puso sobre la mesa de la cocina.
Y las leyó de pie, con el café al