Álvaro estaba de pie junto a la puerta cuando Laura la abrió.
No había entrado. Había esperado exactamente donde le dijeron que esperara, que era algo que no hacía bien generalmente, y el hecho de que lo hubiera hecho decía todo lo necesario sobre el estado en que estaba.
Laura salió al pasillo.
Cerró la puerta detrás de ella.
—Mei Lin aceptó la prueba de paternidad —dijo—. Tiene condiciones.
Álvaro asintió. No preguntó cuáles todavía. Primero procesaba el hecho básico y luego llegaban los deta