Lisa
La casa está demasiado quieta. Esa clase de quietud que te deja escuchar hasta los latidos que no querés oír. Camino despacio hacia el living con los chicos detrás de mí, sintiendo el peso de todo lo que pasó hace apenas unos minutos: Cristian en mi puerta, Cristian viendo a los niños, Cristian diciendo mi nombre como si hubiera esperado años para pronunciarlo.
Cierro la puerta con suavidad, pero la madera igual retumba. Tal vez soy yo. Tal vez es mi respiración, que se desordena cada