Narrador en tercera persona
La puerta se cerró detrás de él con un golpe que retumbó por toda la entrada. Cristian apoyó la espalda contra la madera unos segundos, respirando como si necesitara recordar cómo hacerlo. Tenía el pulso acelerado, la mandíbula rígida y esa electricidad bajo la piel que solo aparecía cuando algo lo sacudía hasta los huesos.
Encontró a Lisa.
Después de diez años de buscarla, de gritar su nombre en sueños, de despertar con el pecho vacío… hoy la tuvo a pocos metros. Y