Narrador omnisciente
Los días siguientes a la inauguración fueron una mezcla de silencios extraños y miradas largas entre los hermanos. No hablaban de lo que habían hecho delante de Lisa, pero entre ellos, cada vez que quedaban solos, el tema volvía.
Esa tarde estaban en su habitación, sentados en el piso, sin juguetes cerca. Mateo repasaba por enésima vez el mapa arrugado que había guardado después del fallido intento. Mara lo observaba con los ojos húmedos, mordiendo un borde de su remera