El día había comenzado calmo, como si el mundo respirara después de una tormenta emocional. Tiago, más liviano y con una mirada distinta, decidió volver a casa de sus padres. Sentía que ahora podía enfrentar las cosas con otra energía, que algo dentro suyo había empezado a sanar después de aquella charla con Lautaro, Gabriela y los demás.
En tanto, Lautaro se preparaba para entrenar. La semifinal estaba cerca. Se sentía fuerte. Como nunca antes. No solo por lo que podía hacer con una pelota, si