Lara
Su mente era un torbellino, pero a la vez las piezas comenzaron a caer en su lugar como si fuera un mapa que estuviera siendo dibujado. Los recuerdos llegaron poco a poco: el caos de las tres semanas anteriores.
Los primeros síntomas: el calor sofocante de su cuerpo, los constantes deseos de tomar agua. Luego, los sueños que le recordaban una época lejana donde se sentía segura, a pesar de ser solo medio tigre en el clan; aunque no eran visibles, el acoso por ser diferente era su día a día