Tras el discurso inicial de Vincent, el aire en el claro se tensó como la cuerda de un arco. Vincent, con un gesto solemne, señaló a los testigos humanos.
—Que los testigos declaren su nombre, su relación con Miriam, y lo que saben. Que sus palabras se añadan a la balanza de la verdad.
El primer testigo, un hombre joven con gafas y aspecto nervioso, dio un paso al frente bajo la atenta mirada de todos. Tragó saliva
—Me llamo David Thomas. Solía Trabajar con Miriam en la biblioteca universitaria