CAPÍTULO 50.
Capítulo 50
El penthouse se había transformado en un escenario de movimientos rutinarios, donde el silencio era el protagonista. Para Sofía, cada rincón de su hogar se sentía invadido por una presencia que, aunque silenciosa y dócil, ocupaba demasiado espacio.
Andrea no era una empleada ruidosa, y eso precisamente era lo que mantenía a Sofía al borde de un colapso nervioso.
Era martes por la mañana. Sofía bajó a la cocina, con el cuerpo aún resentido por la falta de sueño, y se detuvo en seco a