CAPÍTULO 128.
Capítulo 128
El cambio no fue drástico en términos de distancia, pero fue un abismo en términos de espíritu. La nueva casa, ubicada en una cala privada a pocos kilómetros de la antigua propiedad, era una estructura de madera, vidrio y piedra, construida para dejar entrar la luz y el sonido del mar.
Allí, el aire no se sentía como una amenaza contenida, sino como una caricia. No había muros altos, ni cámaras apuntando a cada esquina, ni el peso de un legado criminal que se respiraba en las pare