CAPÍTULO 125.
Capítulo 125
La mansión, que antes era como un monumento al aislamiento y a la frialdad de un diseño pensado para la seguridad extrema, había experimentado un cambio que parecía desafiar las leyes de la naturaleza. Ya no había cámaras ocultas en cada esquina, ni vigilancia de hombres armados como si patrullaran una zona de guerra.
Esa enorme casa se había convertido en un hogar. Ahora, el sonido que dominaba los pasillos era el murmullo de los empleados, las risas de Gael, el olor de las flore