CAPÍTULO 130.
Capítulo 130
Epílogo.
El sol de la tarde caía sobre el horizonte, tiñendo el cielo de naranjas intensos, violetas profundos y un dorado que parecía derretirse sobre la superficie del océano. Tres años. Tres años exactos desde que la vida, tal y como la conocían, se había estabilizado en este refugio de arena y sal.
El tiempo ya no se medía en términos de supervivencia, ni en plazo de seguridad, ni en la urgencia del mañana. El tiempo allí se medía en el cambio de las estaciones y en la paz que