Capitulo 38: La verdad que se sabe...
Desde la penumbra de la camioneta, con Leo dormido en su regazo, Dalia lo había oído todo. O casi toda la conversación.
No había sido intencionado. Se había acercado para comprobar que el niño estaba bien y se había quedado paralizada al escuchar la voz de Andrea, desnuda, sin máscaras, contando la historia de su madre. Las palabras habían atravesado el cristal como cuchillos, y ella las había recibido sin poder apartarse.
Mi madre confió en el hombre equivocado. La humillaron. La intentaron ma