Punto de vista de Mariana
Fuerte.
Retrocedió medio paso, sorprendido por la fuerza del impacto.
—Inténtalo —dije con voz baja y fiera—. Intenta pasar.
La expresión de Romanov cambió. Un destello cruzó su rostro, tal vez ira, tal vez respeto. Era difícil de discernir.
—Dimitri —dijo con calma—, contrólala.
No esperé.
Me di la vuelta y corrí.
La puerta se abrió de golpe y me encontré en el pasillo, con los pies golpeando el suelo. El pasillo se sentía demasiado largo, demasiado interminable. El c