Punto de vista de Mariana
Durante unos segundos después de que Romanov hablara, no pude asimilar sus palabras.
La habitación se sentía silenciosa y pesada. La tormenta afuera parecía lejana, amortiguada por las paredes y el peso de lo que acababa de decir. Dimitri permanecía a mi lado, completamente inmóvil. Su rostro no mostraba nada: ni sorpresa, ni negación, ni aceptación. Solo esa impasibilidad controlada que llevaba como una armadura. Romanov nos observaba atentamente, como si hubiera prev