Punto de vista de Mariana
No me di cuenta de cuánto tiempo había pasado hasta que se abrió la puerta.
Seguía sentada frente a mi portátil, mirando líneas de código que habían dejado de tener sentido hacía horas. La pantalla brillaba azul en la penumbra de la habitación, el cursor parpadeaba como un latido. Me dolía la cabeza. Me ardían los ojos. Mis manos seguían sobre el teclado, pero había disminuido tanto la velocidad que escribía una letra cada pocos segundos, la borraba y la volvía a escri