Punto de vista de Mariana
Lo primero que oí en el sueño fueron gritos.
No los míos. Agudos, aterrorizados, el sonido de los niños.
La voz de Michael lo interrumpió primero, clara y aguda por el pánico. "¡No pueden dejarnos aquí!"
Luego las niñas.
Ambas llorando al mismo tiempo, un dúo fuerte y agudo de puro miedo. Sus pequeñas manos se extendieron hacia mí, con dedos temblorosos mientras hacían señas demasiado rápido y frenético para que yo pudiera entenderlas.
Ayuda. Miedo. Quédate.
Intenté a