Punto de vista de Mariana
La larga mesa del comedor se sentía enorme y hostil. Michael se negaba a sentarse cerca de Yolanda. Arrastró su pesada silla de madera hasta el otro extremo, con las patas chirriando al caer al suelo. Yelena se sentó rígida en el asiento junto a él. Alina se subió a la silla junto a la mía, apretando su costado contra mi brazo.
Yolanda se sentó sola en el centro del largo borde de la mesa, la viva imagen de una tristeza aislada.
El silencio era denso y asfixiante. Los