El rugido del titán de sombras atravesó la Cumbre del Destino como un trueno desgarrador. La vibración de su grito era tan potente que las piedras bajo sus pies parecían gemir. Cada paso de la criatura hacía temblar la tierra, mientras su forma descomunal, tejida de pura oscuridad, absorbía la poca luz que quedaba en el ambiente. Los símbolos giratorios alrededor de la gema oscura brillaban como si estuvieran vivos, marcando el ritmo del poder que alimentaba al monstruo colosal.
Hércules, con s