El rugido de la Cumbre del Destino había cesado, pero el aire seguía impregnado con una energía residual que hacía difícil relajarse. La luz del Orbe fusionado brillaba con una intensidad hipnótica, llenando el espacio con un resplandor que parecía desafiar las sombras que antes habían dominado el lugar. Ethan, todavía arrodillado frente al altar, sostenía la esfera entre sus manos. Su superficie era perfectamente lisa, y cada pulso de su energía parecía sincronizarse con los latidos de su cora