El flujo del universo había cambiado. Ethan flotaba en la vastedad del cosmos, observando cómo la energía se tejía entre estrellas nacientes y galaxias que respiraban vida nueva. La paz que había traído la derrota de Cronos se sentía frágil, como un vidrio fino que aún temblaba bajo el peso de fuerzas invisibles. Aunque el equilibrio había sido restaurado, no significaba que el caos hubiera desaparecido por completo. Era parte del tejido del cosmos, esperando su momento para volver a danzar.
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