El cosmos respiraba con una calma engañosa, una armonía delicada que escondía corrientes subyacentes de tensión. Las galaxias danzaban en su eterno giro, estrellas nacían y morían en un espectáculo de luz y fuego que solo el flujo del equilibrio podía comprender. Ethan flotaba en medio de aquel vasto océano de energía, su ser conectado a cada fibra del universo. El pulso del Orbe en su pecho resonaba con una cadencia firme, pero ahora su luz dorada fluctuaba, como un latido inquieto que presagi