El campo de batalla vibraba bajo la intensidad del choque entre la luz del Orbe y la oscuridad de Cronos. Cada pulsación de energía era un recordatorio de la fragilidad del equilibrio universal. Ethan estaba de pie, su figura resplandecía como un faro en medio de un universo fracturado, pero esa calma que había encontrado no significaba la ausencia de tensión. La energía que emanaba de él y del Orbe no era solo poder; era una afirmación de existencia en un cosmos al borde de desmoronarse.
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