El pasillo de luz los envolvió por completo, transportándolos a un lugar donde las reglas del mundo parecían haber cambiado. La transición fue tan silenciosa que Afrodita y Ethan sintieron que el universo contenía la respiración. Cuando la luz comenzó a disiparse, se encontraron en una vasta llanura bañada por un crepúsculo rojizo que parecía eterno. El cielo, salpicado de nubes doradas, se extendía hacia un horizonte en el que las montañas se alzaban como gigantes guardianes.
El viento era frí