El eco de sus pasos se convirtió en un ritmo hipnótico mientras Afrodita y Ethan avanzaban por la vasta sala circular. Cada columna parecía pulsar al compás de sus corazones, y las inscripciones doradas en las paredes brillaban con una intensidad que parecía responder a su proximidad. El aire tenía un peso extraño, una mezcla de anticipación y peligro que los envolvía como una presencia invisible.
Afrodita mantenía una mano cerca de su daga, mientras que Ethan llevaba sus ojos fijos en la esfer