Por Oliver
Las palabras de Tati cubrieron de un silencio absoluto el salón, incluso los niños se unieron al mutismo, como si Tati tuviera un poder para callar a todo el mundo, o simplemente se dieron cuenta de la importancia de sus palabras.
Al muchacho se le fue la sonrisa.
La risa de Charlotte, también cesó de repente.
Ella, olvidándose de ese muchacho, miró a mi hija y luego buscó mi mirada.
Yo la estaba observando, serio y aunque mis ojos le gritaban mil palabras, mi boca no se abrió.
-¡Tat