Por Charlotte
Mi madre entró a mi cuarto, no era de madrugada, pero era domingo y aunque no me había acostado muy tarde, ya que no fuimos a bailar, pretendía estar un rato más en la cama.
-Buenos días Charlotte.
-Buenos días… Es temprano.
-No tanto.
Me contestó, mientras corría las cortinas, para que el sol iluminara mi habitación con luz natural.
-Tenemos que hablar.
Dijo con voz muy plana.
Lo suponía.
-Ayer tus amigas y tú, no se alejaban de Oliver y sus amigos.
-Más bien ellos no se despegab