Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl olor a pólvora, sangre y madera vieja se mezclaba con el siseo de la lluvia golpeando el techo de zinc del cobertizo.
La mano de Julian no dejaba de temblar, pero el cañón de la Beretta seguía firme, apuntando al pecho de un Killian Sterling que apenas mantenía la conciencia.
Aria sentía que el tiempo se había detenido, una burbuja de violencia a punto de estallar entre los dos hombres que habían marcado su vida.







