Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la sala del tribunal se volvió estático, una presión sorda que hacía que los oídos de Aria zumbaran.
Bianca Valmont, envuelta en su traje de Chanel blanco como una novia de la muerte, caminó hacia el estrado con una parsimonia insultante.
Al pasar junto a la mesa de la defensa, el perfume de jazmín y sándalo de la mujer golpeó las narices de Aria, un aroma que siempre asociaría con la sangre en el m







