Mundo ficciónIniciar sesiónEl edificio de la Corte Suprema en el Bajo Manhattan se alzaba como un mausoleo de mármol frío, envuelto en la bruma grisácea de una Nueva York que parecía haber olvidado el sol.
Aria caminaba por los pasillos de techos infinitos, sintiendo que el eco de sus propios tacones era el único sonido de vida en aquel lugar de juicios y sentencias.
Llevaba el grabador de Julian en el bolsillo de su abrigo como si fuera un talismán de fuego, y en







