Zúrich amaneció con un cielo despejado y un frío amable, como si incluso el clima supiera que hoy era un día especial.
Valeria se ajustó su ropa y revisó por última vez el pequeño salón decorado en tonos pastel que la Dra. Morel le había cedido para la ocasión. Globos en forma de corazón flotaban cerca del techo, una guirnalda con letras doradas colgaba entre las ventanas: “Clara cumple 3”. No era un evento rimbombante, pero sí lo suficiente para que una niña se sintiera querida, segura y celeb