La doctora Ríos no pestañeó cuando volvió a revisar el expediente digital de Clara y encontró que algo… no cuadraba. El acceso había sido alterado. Los registros mostraban una modificación “realizada por ella” mientras, según la bitácora del quirófano, estaba en plena cirugía de alta complejidad.
—Qué conveniente —murmuró, cruzada de brazos frente a la pantalla—. Cirujana y hacker, todo al mismo tiempo. Multitasking nivel Thor.
No hizo nada. No reportó la anomalía. Ni siquiera envió un mensaje