La recepcionista, se encontraba allí sentada como si nada, tecleando con eficiencia impecable, pero Valeria ya no veía solo a una auxiliar administrativa. La había visto en dos ocasiones salir del ala quirúrgica sin motivo aparente, y ahora, con el sobre aún caliente en su bolsillo, algo en su pecho rugía con fuerza: su intuición médica, la misma que tantas veces le había salvado la vida a otros.
Valeria se quedó en su lugar, observando con una sonrisa amable mientras giraba la cucharita en su