El sobre manila seguía intacto sobre el escritorio de Valeria desde que regresó del estacionamiento. No por falta de valor, sino porque… necesitaba estar sola. Realmente sola.
Lo abrió al amanecer, cuando el silencio del hospital aún era sagrado y Clara dormía bajo observación, recuperándose de la cirugía.
En su interior encontró lo impensable: informes clínicos con membrete de la Fundación McNeil, detallando pruebas experimentales en niños con condiciones cardíacas raras. Pero no era eso lo qu