CAPÍTULO 25
Catarina se había quedado dormida en la silla a la par de la cama de Sebastian, tapada con una manta de lana. Se despertó con el sonido estridente de un teléfono celular vibrando sobre la mesita de noche. No era el suyo. Era el de Sebastián.
Sebastián abrió los ojos de golpe, saliendo de un sueño profundo. Intentó incorporarse, pero el movimiento fue torpe. Extendió la mano hacia el teléfono, viendo el nombre en la pantalla: Arthur Miller.
El cliente más importante del trimestre. El